Doctor, doctor…

Mayo 19, 2007 at 7:37 pm (futuro, porqués, razones)

Así es como uno quiere que le llamen cuando acaba medicina y va a dedicar su vida a tratar, diagnosticar y salvar vidas. “Quiero ser House” dirán ahora muchos chavales de 17 años, en pleno planteamiento de su futuro profesional. Pero no hay que ser doctor en Medicina para que te llamen así, ni tampoco es necesario que te hagan mención de ese título a diario. Yo también quiero ser doctor, pero no House, ni siquiera la Dra Queen… quiero ser doctor en relaciones públicas. Y tampoco por el hecho de gozar de dicha titulación ni ser reconocido por las altas esferas de la educación universitaria ni poder suspender a 200 novatos. Quiero dedicar mi vida al conocimiento y a la sociedad. Quiero vivir aprendiendo continuamente, vivir pegado a los libros que tanto amo y que tanto significan para mí, y después reverter todo mi conocimiento acumulado a la sociedad.

Las razones de este parecer y esta decisión son simples (y es que, cuando uno toma una decisión en la vida y opta por un camino, debe plantearse muy bien y concienzudamente los pros, los contras y los porqués de las cosas). La primera y fundamental razón es que quiero ser feliz y vivir mi propia vida. Lo que me ha llevado a darme cuenta de este primer hecho, tan aparentemente lógico y normal, pero realmente tan complicado y escaso, es que no quiero ver pasar mis años dedicado a algo que no me satisfaga. No quiero dar mi vida a una empresa de la que después no voy a tener nada y soportar cómo otros se llevan los únicos beneficios que al final te da una empresa en la que entras como empleado: económicos.

Y es que está visto que para disfrutar de otro tipo de beneficios en una empresa, tienes que montarla tú mismo. Así, para vivir dándole beneficios a otro y que se forre a mi costa… para eso me quedo en casa estudiando (gracias, de verdad, a mi jefe por hacerme ver tan sumamente importante cuestión).

La segunda razón fundamental parte de la primera, y es que después de darle muchas vueltas a qué podría hacer para vivir mi propia vida, decidí que debía fijarme, sobre todo, en aquello que me hace feliz: ¿Qué querría yo hacer? Pues aprender, y enseñar lo poco o mucho que haya conseguido aprender: quiero ser profesor, pero de universidad. Y por ello esta decisión, porque me resulta mucho más gratificante, porque quiero aprender, ser una ENORME esponja toda mi vida, y descansar dentro de 60 años con unos nietos en mis rodillas que puedan decir “nuestro abuelo ha sido un gran hombre”, igual que yo puedo decirlo hoy de mi abuelo.

Ese es mi sueño, y por él estoy luchando.

Un fuerte besote a todos y mucha marcha y alegría.

Permalink 7 comentarios

El porqué de una nueva canción

Mayo 15, 2007 at 9:17 am (arte, cambios, porqués, razones)

Como muchos os estáis preguntando el porqué de mi regreso a las artes, digamos que hay dos razones fundamentales:

1) Mi jefe es un capullo (poco a poco iré explicando este curioso término).

2) Mi vida es complicada.

El hecho de que mi jefe sea un capullo es, sin duda, una de las razones de más peso que me han devuelto a la necesidad existencial de CREAR (y también de sacarme un doctorado). Y el hecho es que, al final, uno debe estar agradecido a todos y cada uno de los capullos que se encuentra por esta larga vida, porque al menos te enseñan cómo no quieres ser.

Este hombre no es que sea malo (aunque pueda parecerlo), ni tampoco estúpido (que también puede parecerlo)… digamos que simplemente es corto de miras empresariales y anda puteando a los que trabajamos allí. Pero el hecho principal que atañe a esta mi explicación sobre mi regreso al arte es, simplemente, una huída en busca de mi salud física y mental, de esa absorvente exigencia de dar la vida por su empresa; cosa que, por supuesto, no pienso hacer.

La segunda razón, no menos importante, me lleva a plantearme que mi vida se ha complicado en algunos grados este último año. Ello me ha llevado a reflexionar mucho sobre lo que estoy haciendo y lo que había dejado de hacer. Y la realidad es que estaba intentando abarcar mucho, mosqueándome cuando no podía hacer todo lo que consideraba que tenía que conseguir y, claro, como no hacía prácticamente nada de lo que pretendía, estaba siempre mosqueado, así, como una mosca cojonera, siempre qujándome de lo mal que me va todo, sin darme cuenta de lo fácil que realmente lo tengo, a pesar de todo. ¿Y qué había dejado de hacer? Ser yo mismo. Aquél niño que creaba desde que se levantaba hasta que se acostaba, que pintaba, cantaba, escribía, leía, susurraba, maquinaba (no sobre cómo dominar el mundo), reía, lloraba, sentía.

Y así he descubierto que el camino estaba equivocado. Lo que me ha llevado a determinar dos conclusiones fundamentales:

1) En cuanto pueda dejaré de trabajar para otros. Me buscaré una beca de doctorado y daré todo mi conocimiento a la sociedad.

2) Volveré y, de hecho, ya he vuelto, a mi vida artística y “bohemia”. A crear, sentir y hacer sentir con lo que hago. Volveré a sentir mis manos hechas parte del ser, de la esencia, de aquello que hace grandes las cosas y les da vida.

Un fuerte abrazo a todos. Mucha marcha y mucha paz.

Permalink 5 comentarios