Descansa en paz…
Dicen que detrás de un gran hombre hay una extraordinaria mujer. Siempre tuve una cierta opinión positiva acerca de esta máxima. Hoy puedo certificar su autenticidad. Mi abuelo fue un hombre entrañable, inteligente, amable, cariñoso… y un sinfín de adjetivos que resultarían insuficientes para presentar a alguien como él. Mi abuela, generosa y amorosamente siempre en la sombra, fue una mujer extraordinaria, cargada de buenas intenciones y deseos para los suyos, siempre con todos y cada uno de nosotros (y me refiero a mi familia al completo) presentes. No cejó nunca en su empeño de hacer feliz a mi abuelo y, por ende, a quienes la rodeábamos. Siempre odió molestar, especialmente estos tres años últimos en los que vivió esperando el día en que el reencuentro con mi abuelo, su Manuel, fuese un hecho. Y en ese deseo de no suponer molestia se marchó, en silencio, mientras dormía.
Era una mujer extraordinaria, como ya he dicho, y se le recordará siempre como tal. Una madre dada a sus hijos, una abuela dada a sus nietos… una esposa entregada por completo a su marido. Esta mañama despertó a su más ardiente deseo, y soñó una vez más con su Manuel, esta vez tan profunda y ávida de él, que no logró despertar, y se quedó en su sueño, plácida y feliz… satisfecha y completa, con sus deberes vitales terminados, y con una familia grande, en todos los sentidos, recordándola.
Hasta pronto, abuela, un recuerdo más que vivo en mis palabras, pero sobre todo en las miradas, los gestos, los susurros de sus hijos. Un soneto palpable de su vida, un verso que llora por su ausencia y sonríe por su anhelo alcanzado.
Un beso enorme… y hasta siempre.
Volveeeer… con la frente marchita… y la mente en otras cosas
Marchita la frente… o todo el cuerpo. Se acabaron las vacaciones; vuelven los madrugones, la rutina, el cansancio, el trabajo, vuelve Madrid. ¡Pero no siempre fue así! Hace un tiempo Madrid era diferente. Madrid era diversión, universidad, aprendizaje, amigos, ilusiones… y volverá a serlo. Hoy quedan exactamente 37 días para recuperar mi vida. 37 días para recuperar lo que me ha sido arrebatado: mi esencia. Es una sensación difícil de explicar, muy dura y violenta, pero la única y más importante cuestión es que pienso recuperar lo que tenía y lo que fui. 37 días… ni uno más.
Brindemos por un esperado fin de exámenes!
Curioso. La época de exámenes es un período realmente curioso para un estudiante. Para algunos dos semanas, para otros mes y medio… pero todos con un denominador común. Te llevas tooodo ese tiempo sin hacer otra cosa que estudiar (en su defecto, como es mi caso, también trabajar), y con la extraña sensación de no estar haciendo más que perder el tiempo, y se te vienen a la cabeza ideas como “joder, llevo toda la tarde aquí sentado y aún no he hecho nada”.
La verdad es que, involuntariamente, se pierde mucho tiempo. ¿Quién puede evitar que tu compañero de piso, siempre sin malicia y con buenas intenciones, te diga “un pro, ¿no?”? Claro, uno puede hacerse el duro y decir… “no, tengo que estudiar que tengo examen”, pero no nos engañemos, estás deseando levantarte de la silla, pasarte por su habitación y pasar un rato dándole golpes a los botoncitos de un mando… pero entonces te entra el remordimiento y vuelves a centrarte de nuevo en el estudio. Un rato después piensas… “¿hará buena temperatura para darme un chapuzón en la piscina? Y claro, miras por la ventana y está lloviendo (da igual, si estuviera nevando también barajarías tan descabellada posibilidad). Vuelves al estudio, esta vez algo más desalentado si cabe. Te sientas y lees: “protocolo oficial, uso de la bandera de España en actos internacionales organizados en territorio nacional”, y piensas “¿alguien se fija en dónde está puesta la bandera de España cuando juega España contra Angola en un partido de fútbol? Tal vez no, pero estudias este tipo de asignaturas y aprendes que el himno sólo se tocaría en su versión corta (que dura 27 segundos y son 4 compases no repetidos una sola vez cada uno)… qué interesante (bueno, mejor aprender esto que estar estudiando las aplicaciones del derecho internacional comunitario y las disposiciones europeas sobre consumo… ¡que también te entran!!!). Entonces miras el reloj y ves que ya son las 8… hum! casi la hora de cenar… vas juegas al pro, te ríes sobre el mal tiempo y lo mucho que te bañarás en la piscina cuando haga buen tiempo, aparcas el uso de las banderas y… joder! qué agobio! no debería estar jugando, tendría que estar estudiando! que mañana es el examen!…
Bienvenidos al centro neurálgico de mi actividad recreativa
Hola a todos!
Bienvenidos, pues, al silo donde a partir de hoy guardaré todo aquello que, por rondar mi mente, pudiera merecer la pena ser contado. Lo llamo silo por ser ese sitio donde guardaré algunas de mis ideas y pareceres a salvo del mal tiempo, resguardado hasta momentos mejores o más propicios… o más necesarios. Trataré de llenar este silo de vacas gordas, para sobrevivir a los 7 años de sequía… Bienvenidos todos a este pequeño mundo de sueños, inquietudes, músicas, poesías… talentos.
Sed felices y dad aquello que os es grato poseer. Acercad vuestra esencia al ser del universo, acercad vuestro ser a la esencia del alma. Sed uno con aquello que os hace grandes, y llamadlo como queráis… pero sentidlo.
Seguiremos en contacto.